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Louvre

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Escriba sentado

El escriba sentado es una de las obras maestras del arte del Imperio Egipcio Antiguo. En ella se resume todo lo maravilloso de este arte y los símbolos de la importancia del escriba.

Es una estatua frontal, característica común entre las estatuas egipcias. La posición del escriba, sentado con las piernas cruzadas sobre una base pintada de negro, representa el acto mismo de escribir. Alguna vez tendría que haber tenido una caña aromática en su mano derecha que le servía para escribir y todavía se observa el papiro blanco parcialmente desenrollado.

Su posición es única mezclando calma, rigidez y una simpleza increíble en el acto de su oficio. Su cara es de rasgos afilados, su nariz y boca bien alineadas y una marca de pintura marca las cejas. Los ojos, particularmente admirables, están incrustados en las órbitas y consisten en magnesita blanca y cristal de roca, confiriendo una gran presencia a la mirada. Su cuerpo, especialmente el torso, está marcado por una cierta fortaleza, con protuberancias en el vientre y las caderas, sin embargo las manos son muy finas, todos los dedos están sutilmente individualizados mostrando lo importante que eran ellas para escribir.

A pesar de la actitud general sigue siendo un poco rígido, el realismo de la figura, con la calidad del modelado de la cara, las manos y el torso, el aspecto brillante del carácter y la hermosa policromía, totalmente intacta, hacen de este escriba una obra fundamental del arte egipcio.

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