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Louvre

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Mona Lisa

por Leonardo da Vinci.

Tantas personas alrededor para ver el cuadro más famoso del mundo. Famoso sólo porque se lo robó un italiano en 1911, y se transformó en el robo de propiedad más famoso en tiempos de paz. Escándalo en la prensa mundial, dónde está la Joconde era un tema mundial. Hay que imaginarse que si no se la hubieran robado probablemente nadie estaría hoy aquí.

Para apreciar la Mona Lisa, hay que olvidarse de los selfies, de la gente alrededor, hay que respirar 3 segundos y pensar en la siguiente frase. Leonardo dijo: 'Un rostro no está bien hecho, a menos que exprese un estado de ánimo.'

El estado emocional o psicológico es el tema de la pintura. En el retrato del artista de Lisa Gherardini, una mujer noble cuyo retrato fue comisionado por su marido Franciso del Giacondo, de ahí su nombre en francés 'La Joconde', Leonardo se concentra en la expresión de la felicidad. Usando su técnica del sfumato, la transición entre la luz y la cortina crea un sentido aumentado en la conexión con el espectador, casi como si uno estuviera conversando con ella. ¿Cómo hace Leonardo la experiencia tan personal; como si fuéramos nosotros, el espectador, quienes decidamos cómo se siente ella? Leonardo nos da el poder para completar esta obra de arte con nuestros propios sentimientos subjetivos, haciendo de este un retrato tradicional y muy moderno.

La sonrisa de Mona Lisa se acentúa subiendo al lado derecho de su cara y es más plana en el lado izquierdo. Esto también aumenta la ambigüedad de su expresión. Leonardo la viste a ella con ropas sencillas, con lo cual el espectador puede concentrarse más en el rostro y en el paisaje medio ficticio detrás de ella. La mirada de la Mona Lisa te sigue, nunca sabes si sonríe.

¡Mona Lisa es una mujer real, pero Leonardo también parece hacerla divina! Su expresión serena y confiada crea una sensación de misterio, como si comprendiera los secretos del mundo. Su expresión se repite en otras figuras divinas de las pinturas de Leonardo, como en la Virgen de las Rocas o La Virgen con Santa Ana, ambas en el Louvre.

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