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Orsay

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Amapolas

Claude Monet. 1875.

De regreso de Inglaterra, en 1871, Monet se instala en Argenteuil, donde residirá hasta 1878. Estos años corresponden a un periodo de plenitud. Apoyado por su marchante, Paul Durand-Ruel, Monet también encuentra, en la región donde vive, los paisajes luminosos que le permiten explorar las posibilidades de la pintura al aire libre.

Presenta las Amapolas al público durante la primera exposición del grupo impresionista en los antiguos talleres del fotógrafo Nadar, en 1874. El lienzo, que se ha convertido hoy en uno de los más famosos, evoca la atmósfera vibrante de un paseo por los campos durante un día de verano.

Monet diluye los contornos y a partir de la evocación de las amapolas construye una rítmica coloreada, mediante manchas cuyo formato desmesurado, en el primer plano, muestra la prevalencia acordada a la impresión visual, franqueando así un primer paso hacia la abstracción.

En este paisaje, ambas parejas, madre y niño del primer plano y del segundo, tan sólo son un pretexto para implementar una oblicua que estructura el cuadro. Dos zonas distintas desde el punto de vista de la gama de colores se definen de este modo: una dominada por el rojo, la otra por un verde azulado. La mujer joven con sombrilla y el niño del primer plano son, sin duda, Camille, la mujer del artista, y su hijo Jean.

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