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Orsay

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Eugène Boch

Van Gogh conoce al pintor belga Eugène Boch (1855-1941) hacia mitades de junio de 1888, cuando éste realiza una estancia de unas cuantas semanas en un municipio de las cercanías de Arles. Hacia el 8 de julio, Vincent evoca a Boch en una carta a su hermano Theo: "Es un chico cuyo exterior me gusta mucho, rostro afilado, ojos verdes con algo de distinción".

El 11 de agosto, surge una idea en su mente: "Quisiera hacer el retrato de un amigo artista, que tiene grandes sueños, que trabaja como canta un ruiseñor, porque es su naturaleza. Este hombre será rubio. Quisiera mostrar en mi cuadro mi aprecio, mi amor por él. De modo que lo pintaré tal cual, tan fielmente como pueda [...]. Detrás de la cabeza, en lugar de pintar el muro banal del mezquino apartamento, pinto el infinito, hago un fondo sencillo del más rico azul, el más intenso que pueda confeccionar, y mediante esta simple combinación la cabeza rubia iluminada sobre este fondo azul intenso, se obtiene un efecto misterioso como la estrella en el cielo azul profundo".

Dos semanas más tarde, Boch posa para Van Gogh. "Pues bien, gracias a él, tengo por fin un primer boceto de este cuadro, del que sueño desde hace tiempo - El Poeta. Me la ha colocado. Su fina cabeza con mirada verde se destaca en mi retrato sobre un cielo estrellado ultramar profundo, la indumentaria es una pequeña chaqueta amarilla, un cuello de tela cruda, una corbata abigarrada".

Aunque sólo la considerase como un "boceto", Van Gogh enmarca esta obra que titula el Poeta. Se conoce que ésta estuvo durante un tiempo colgada en el muro de su habitación en la Casa amarilla, ya que aparece en la primera versión de El dormitorio (Ámsterdam, museo Van Gogh).

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