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Orsay

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En un café, también llamado La absenta

Edgar Degas. Entre 1875 y 1876.

Degas es uno de los primeros impresionistas que comienza a pintar escenas que no ocurren en la naturaleza o en la calle, sino que en lugares sociales como en teatros, en bares, en la intimidad del tras bambalinas o incluso en sus propias habitaciones.

Este pintor venía de una familia rica de banqueros y aunque debía estudiar alguna carrera tradicional, su conexión con el color pudo más.
Degas es muy conocido por sus escenas de las bailarinas de la Opera Garnier y sus estudios de movimiento de carreras de caballos, pero es en cuadros como La Absenta en donde muestra su inclinación hacia los contenidos del cotidiano urbano y su maestría para sugerir la oscura realidad que se esconde en esta escena es sublime. Vemos a una mujer bebiendo, sola, porque no está conversando con el hombre a su izquierda, está abstraída en sus pensamientos… la melancolía es evidente.

Este cuadro no sólo conmueve por su crudeza al reflejar tan bien la problemática de la soledad y los vicios, sino que su composición nos recuerda una toma cinematográfica con distintas capas, que van desde el reflejo de ambos personajes en el espejo trasero hasta nosotros, que como espectadores, estamos sentados en una mesa frente a esta escena. Todo ocurre en un café de la Plaza Pigalle y los modelos de Degas fueron una actriz y pintor grabador, ambos eran conocidos en la época y dado el impacto del cuadro de Degas este tuvo que aclarar que ellos no eran alcohólicos, sino que tan sólo posaron para la pintura.

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