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Orsay

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La edad madura

Camille Claudel. 1902.

Tras la ruptura entre Camille Claudel y Rodin, este último intentó ayudarle por mediación de otra persona y obtuvo del director de Bellas Artes un encargo del Estado. La edad madura fue encargada en 1895, expuesta en 1899, pero el bronce no fue nunca encargado y Camille Claudel jamás lo entregó. Fue, el Capitán Tissier, quien al final, encargó el primer bronce, en 1902.

El grupo evoca la indecisión de Rodin, entre su ex-amante, que saldría vencedora, y Camille que, para retenerle, se inclina hacia delante. Más allá de su historia personal, Camille realiza una obra simbólica que conlleva una meditación sobre las relaciones humanas. Ella misma se protagoniza en los rasgos de un personaje que llama la Implorante, marcando de este modo lo trágico ligado a su destino.

Alcanzada su madurez, el hombre está vertiginosamente atraído por la edad, mientras tiende una inútil mano hacia la juventud. Las figuras desnudas están envueltas en drapeados que acentúan la rapidez de la marcha. Las grandes oblicuas convergen en perspectiva. Así hablaba de ella Paul Claudel: "Mi hermana Camille, Implorante, humillada a rodillas, está soberbia, está orgullosa, y saben lo que se desprende de ella, en este mismo momento, delante de su mirada, es su alma".

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