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Orsay

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Manzanas y Naranjas

Paul Cézanne. 1899.

Cézanne comenzó pintando con una paleta de colores bastante oscura. Uno de sus primeros cuadros es un retrato de su padre que resulta bastante perturbador, el cual también se puede ver en este museo. Por el contrario, Manzanas y naranjas, es de brillantes colores y dista mucho de sus comienzos. El pintor aquí nos muestra que adquirió el colorido de los impresionistas.

Cézanne fue definido como una persona obsesiva y los descubrimientos en la ciencia, específicamente en el campo de la óptica, impactaron en su trabajo. El artista cuestionó el uso de la perspectiva a la luz de estas investigaciones y estudió el efecto de cómo nuestro cerebro genera una imagen en tres dimensiones, es decir, como cada uno de nuestros ojos produce una imagen ligeramente diferente a la del otro y combinadas ambas podemos ver distinguiendo profundidad.

Cézanne no requería de elementos más complejos para ilustrar la aplicación del concepto de la visión en estéreo, por lo que en 1899 crea una serie de seis naturalezas muertas, en dónde se observan en una disposición un tanto teatral, elementos sencillos como frutas, vajillas de loza y jarrones con flores.

Los estudios respecto de la visión de los objetos de Cézanne y la modernidad de su pintura influenciaron el trabajo de los cubistas, y aunque Cézanne murió pensando que no había dejado discípulos artistas para continuar su estética, Pablo Picasso se refirió a él como “¡Cézanne, fue mi único maestro! Sus cuadros me han acompañado toda la vida. Los he estudiado durante años y años”.

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