ES - EN - FR - PT - IT

Vatican Museums

No te pierdas nada

Disputa del Santísimo Sacramento

Rafael Sanzio, 1509.

Esta pintura fue el primer fresco con los que se decoró las habitaciones que hoy en día son conocidas como las Estancias de Rafael. El título es dado posteriormente por el pintor Giorgio Vasari, sin embargo ha habido polémica en cuanto a este nombre y muchos piensan que el título debiese ser “El Triunfo de la Iglesia”. A los lados de la Santísima Trinidad (con Dios Padre, el Cristo entre la Virgen, San Juan Bautista y el Espíritu Santo colocados en el eje central) se encuentra la Iglesia Triunfante, con patriarcas y profetas del Antiguo Testamento alternados con apóstoles y mártires, sentados en hemiciclo sobre las nubes.

Los personajes son, de izquierda a derecha: San Pedro, Adán, San Juan Evangelista, David, San Lorenzo, Judas Macabeo, San Esteban, Moisés, Santiago Mayor, Abraham, San Pablo. En la tierra, a los lados del altar en el que domina el Santísimo Sacramento, se ubica la Iglesia Militante. En los tronos de mármol más cercanos al altar se hallan sentados los cuatro Padres de la Iglesia latina: San Gregorio Magno (con las facciones de Julio II), San Jerónimo, San Ambrosio y San Agustín. Parte de las demás figuras tienen la fisonomía de personajes históricos: se reconocen los retratos de Sixto IV (tío de Julio II) en el pontífice situado más a la derecha; de Dante Alighieri a sus espaldas; del Beato Angélico en el fraile del extremo izquierdo.

El fresco pretende representar en pintura lo que se podría llamar la Verdad teológica, frente a la Verdad filosófica que personifica el fresco de la Escuela de Atenas que queda enfrente. En la tradición cristiana esta verdad teológica se personifica en la eucaristía, gesto de sacrificio sacramental en memoria del sacrificio real y de acción de gracias que Jesucristo lega a sus discípulos en su memoria, poco tiempo antes de su pasión. Por lo tanto, todo el servicio de la Iglesia de Cristo sobre tierra gira en torno a este acto supremo, como medio de redención y también de relación con un ser divino que incluye a la Trinidad, a las potencias celestiales y a los santos en todas las épocas. Es pues esta realidad teológica compleja la que Rafael pretende representar en este fresco que debe ser, dado que se destina a la oficina y a la biblioteca del papa Julio II, un apoyo a la contemplación del misterio de la Iglesia sobre tierra y en los cielos.

Vatican Museums